El Instituto de las Mujeres presentó este 12 de febrero en la sede del Ministerio de Igualdad un informe técnico elaborado por María José Carretero García y Julia Nogueira Domínguez, expertas de la Fundación Mujeres.
Durante el acto, se destacó que la brecha salarial en España se sitúa actualmente entre el 15,7% y el 16%, lo que supone una reducción de siete puntos en la última década. No obstante, las autoras y autoridades presentes advirtieron que esta mejora muestra signos de estancamiento, señalando que la desigualdad no es un error puntual del sistema, sino una característica estructural que requiere una intervención profunda y continua en el mercado laboral.
Cristina Hernández, directora del Instituto de las Mujeres, enfatizó durante su intervención la importancia de la autonomía financiera para las mujeres, afirmando que “la igualdad en el empleo es clave para garantizar la autonomía de las mujeres. Sin independencia económica es difícil lograr cualquier otro tipo de autonomía, ya sea en la toma de decisión personales, en el acceso a las oportunidades o en la plena participación en la sociedad. La brecha salarial y la precariedad laboral limitan la capacidad de las mujeres para decidir sobre sus propias vidas, perpetuando la desigualdad en muchísimos otros ámbitos”. Hernández subrayó que el empleo debe ser un espacio seguro y que la brecha salarial es la manifestación de una estructura, que históricamente ha infravalorado los trabajos realizados mayoritariamente por mujeres.
Por su parte, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, hizo un llamamiento a la acción colectiva para acelerar los cambios sociales, destacando que, aunque es verdad que, durante los últimos 10 años, la brecha se ha reducido un 7%, situándose actualmente entre el 15,7% y el 16%, “tendríamos todavía que pensar en 20 años más para que esa brecha se redujera completamente y encontráramos la paridad salarial. Son 20 años, yo creo que ninguna de las que estamos aquí estamos dispuestas a que tengan que pasar 20 años más para conseguir el objetivo”. Afirmó que, por lo tanto, “es importante focalizar el objetivo y qué son las políticas públicas las que nos tienen que llevar a conseguirlo con más agilidad”.
Redondo también insistió en que “la libertad e igualdad tenemos que conquistarla a diario y a pesar de la ola reaccionaria que está invadiendo nuestro día a día y nuestra realidad”, remarcando que en España hay “un objetivo claro y es esa igualdad en todos los ámbitos, en todas las dimensiones de la vida humana y en definitiva tenemos que seguir luchando por nuestra dignidad y por nuestros derechos”. “
Durante la jornada, las técnicas de la Fundación Mujeres explicaron que la brecha salarial es un indicador de impacto que refleja otras desigualdades previas, como la segregación horizontal y vertical o el uso desigual de las excedencias. Uno de los datos más alarmantes revelados en la presentación es que la brecha se duplica al llegar a la jubilación, alcanzando un 30% en las pensiones. Esta situación es consecuencia directa de trayectorias laborales marcadas por la intermitencia y la parcialidad, lo que convierte la pobreza en la vejez en un problema con rostro mayoritariamente femenino.
Respecto a las causas fundamentales, Carretero y Nogueira detallaron que la brecha no reside tanto en el salario base, sino en los complementos salariales. Estos extras suelen estar diseñados bajo un modelo de trabajo masculino que premia la disponibilidad horaria total, la nocturnidad o la penosidad física, factores que penalizan indirectamente a las mujeres. El informe destaca que mientras la negociación colectiva no incorpore una perspectiva de género real que valore de igual forma las competencias de sectores feminizados, la infravaloración del trabajo de las mujeres seguirá siendo un obstáculo insalvable para la igualdad retributiva.
El análisis identifica sectores donde la brecha es especialmente alarmante, no solo por la diferencia porcentual, sino por la precariedad que conlleva. Los sectores de cuidados, limpieza y comercio presentan salarios muy cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), lo que deja a las trabajadoras en una situación de vulnerabilidad extrema.
Uno de los puntos más reveladores del informe es la distinción entre los motivos por los que hombres y mujeres eligen la jornada parcial. Las expertas explicaron que, para la mayoría de las mujeres, esta modalidad es una “parcialidad no deseada” o impuesta por la necesidad de atender cuidados familiares ante la falta de corresponsabilidad. Por el contrario, los hombres suelen recurrir a la jornada parcial de manera transitoria por motivos de formación o estudios. Esta diferencia evidencia que el tiempo de las mujeres sigue estando “atado a los cuidados”, lo que limita no solo su salario presente, sino también su capacidad de ahorro y sus derechos futuros de jubilación.
Por otro lado, en una mesa redonda para comentar los hallazgos del informe, las representantes del Sindicato Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT), la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) y de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) se valoró positivamente que el informe recoja la importancia de los Planes de Igualdad y la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) como los motores principales de la convergencia salarial en los últimos años. Se hizo un llamamiento a utilizar los datos del informe para reformar la valoración de los puestos de trabajo en los convenios, asegurando que los sectores feminizados reciban una retribución justa y equivalente a su valor social y económico.
El informe presentado, por Carretero y Nogueira ofrece un desglose pormenorizado por sectores, tipos de contrato y complementos salariales, hace una radiografía completa de los factores que alimentan la distancia retributiva entre hombres y mujeres.
Este se encuentra disponible para su consulta pública a través de la página web oficial del Instituto de las Mujeres.